La chispa de rutina y aburrimiento cesó al instante, al ver
el reflejo del sol en tu silueta. Hipnotizada, caminé los pocos pasos que me separaban
del diván. Dejé caer por mis hombros, hacia el suelo, mi bata de seda color hueso; la cadencia de la
tela resbalando por mi piel incrementó mi ensueño. Me tendí, con un movimiento
suave, diluyéndome en la intimidad de la media luz. No salió una sola palabra
de tu boca, pero tu voz, cálida y melodiosa, resonaba en mi mente. Me
acomodaba, dejándome llevar por esa voz que guiaba mi cuerpo hasta encontrar la
pose perfecta: la candidez de la inocencia, la sensualidad de la candidez, el
deseo de lo inalcanzable.
Un Secreto de Sara
27 jun 2015
SED
27 feb 2014
Leche y miel
Un solo latido,
un solo cuerpo,
una sola alma...
Con tu esencia, ungida.
Con tus caricias, tatuada.
Con tus besos, sellada.
Para tí mi cuerpo mana
leche y miel.
Y en el éxtasis arrebolada,
siendo tuya, soy mía,
siendo mía, soy tuya.
Y en la forma más pura,
mi ser te ama infinito,
de pasión esfera
sin fin ni principio.
Cálido crisol
mágico y etéreo,
donde los mundos
se rozan, se funden
en un único existir.
Emociones creadas
solo para nuestro latir.
Un solo latido,
un solo cuerpo,
una sola alma...
Mi cuerpo mana
leche y miel para tí,
sólo para tí.
un solo cuerpo,
una sola alma...
Con tu esencia, ungida.
Con tus caricias, tatuada.
Con tus besos, sellada.
Para tí mi cuerpo mana
leche y miel.
Y en el éxtasis arrebolada,
siendo tuya, soy mía,
siendo mía, soy tuya.
Y en la forma más pura,
mi ser te ama infinito,
de pasión esfera
sin fin ni principio.
Cálido crisol
mágico y etéreo,
donde los mundos
se rozan, se funden
en un único existir.
Emociones creadas
solo para nuestro latir.
Un solo latido,
un solo cuerpo,
una sola alma...
Mi cuerpo mana
leche y miel para tí,
sólo para tí.
14 may 2013
Café
El alba trae el primer rayo de sol a mi ventana, y con él llega tu recuerdo. Envuelta en mis sábanas de seda, vuelo hasta ti. Suspiro, y en mi suspiro te atrapo y de nuevo me hago dueña de ti. Tus dedos dibujan mi figura en caricias eternas, tu aliento calienta mi piel, tus labios susurran hipnóticos hechizos que encienden mi ser. Calor, deseo, pasión…
- Mmmm, ¿ya despierta?
Sonrío mientras te acercas con dos tazas de humeante café. Te sientas al borde de la cama, frente a mí, ofreciéndome una de las tazas. Bebo, mientras te dedico una mirada. Sonríes, cómplice del deseo que arde en los dos. Coges mi taza, la sueltas junto a la tuya en la mesilla y te acercas despacio, enganchando mi mirada. Paras, justo a unos milímetros de mi boca, quieres que te desee, y lo logras. Busco tu boca pero te alejas, lo justo para que no te alcance, lo justo para que pueda rozarte sin tenerte. Mi corazón late fuerte, mi respiración es casi un gemido. Anhelo tu boca en mi boca, anhelo tus caricias de hielo y fuego en mi piel. Anhelo tu cuerpo pegado al mío, tu voz susurrante…Anhelo tu sexo en mi sexo y mientras me voy derramando quiero ser tu musa, tu diosa del placer, el cántaro donde se derrame tu alma, el vientre que recoja el elixir de tu placer.
7 ene 2013
Mirada
Dulce tentación la que de tu piel emana. Brisa huracanada que arrebola mis sentidos. Me llevas con tu mirada al volcán de tu pasión y en él me fundo, completamente entregada a ti. No hay consciencia, solo deseo. El deseo de extasiarme en tus brazos, el deseo de sentirte dentro de mí.
Una mirada, una sola mirada y me has rendido. Una sola mirada …
Mi piel va erizándose, escalofríos de placer recorren mi espalda, alteras mi respiración…Un llama prende mi sexo, su calor se extiende por todo mi cuerpo, me quemo, me quemo…
Tranquilo corazón, no latas tan deprisa… Tomad aire, pulmones, no quiero desfallecer… No , ahora no. Ahora quiero sentir sus manos deslizarse sobre mi piel, quiero oler su perfume de hombre, quiero enredar mis manos en su pelo y mojar mi cuerpo con sus besos y nuestro placer. Sí, eso es, respira…
Un nuevo vuelco da mi corazón, tus manos se meten bajo mi falda… Acaricias mis muslos, rozas mi tanga…Un espasmo sacude mis caderas, mi cabeza se inclina hacia atrás, muerdo mis labios ahogando un gemido… Tus dedos me acarician, se meten dentro de mí, ahora me reclino en el respaldo, muerdo mis labios aún con más fuerza. Quiero gritar… El camarero se acerca:
- ¿Otra ronda?
- Sí, por favor, lo mismo. - Responde con absoluta normalidad, mientras sus dedos juegan dentro de mi vagina.
Me agarro fuerte al asiento, clavo mis dedos en los cojines como clavaría mis uñas en su espalda. Mis ojos no se apartan de ti, te piden más…Siento mi flujo correr mojando tus dedos, la humedad me excita aún más, nuevos espasmos sacuden mis caderas, lenguas de fuego abrasan mi piel, mis pezones endurecidos quedan presos en el sujetador de encaje. Trago saliva, te miro, sonrío escondiendo mi excitación, pero tú la bebes, la bebes de mis ojos, de mis labios mordidos, de mi sexo mojado…Te excita verme así, rendida a ti, llevándome al límite… El camarero se acerca y tu juegas aún más intensamente. Me susurras “córrete” y tu susurro es como una orden para mis sentidos…
- Aquí tienen señores, que disfruten.
La mirada del camarero se posó sobre mí, cómplice de mi pasión . Y con el último “clic” de la copa que estaba sirviendo en la mesa, me corrí…
Tus dedos salieron de mí y fueron a tu boca. En ella saboreaste con lujuria los jugos de mi placer.
7 oct 2012
La hora del té
El sonido de la tetera y el aroma de las especias me saca
de mi duermevela. Me acerco a la cocina aún medio dormida, me gusta ver como
escoges cada bote, como viertes el contenido. Acaricias con tus dedos cada
ingrediente transmitiéndole todo tu amor. Me acerco y te abrazo por la espalda
mientras terminas de aderezar el té. Sonríes: - ¿ya despierta? Te abrazo fuerte
como respuesta. – Esto ya está-. Rotas sobre ti mismo sin librarte de mis
brazos; tu mano se acerca a mi nariz, sabes que aún más que el aroma del té, me
gusta el aroma de tu manos impregnadas de
canela, de clavo, de tomillo…Aspiro profundamente el aroma de tu piel
mientras cierro mis ojos. Retiras tu
mano y tus labios se funden con los míos. Beso suave, beso lento, con el que te
apoderas de mi. Dos serpentinas ascienden por mis piernas haciéndome temblar.
Mi boca se pega a la tuya buscando más placer, mientras mis manos agarran tu
culo y te empujan hacia mí. Noto tu polla dura y te deseo. – Fóllame- te susurro. De un salto me sientas en la
encimera, mi mano se cuela por la cinturilla de tu pantalón. Mmmmm…. Como me
gusta sentirla engordar en mi mano mientras te acaricio. Mis pezones se marcan
a través de la camisola, estoy húmeda, mi lengua busca la tuya, se acarician,
nos besamos, nos mordemos. Vuelcas la canela, frotas tus dedos impregnándolos
con el polvo de la especia y los llevas a mi coño mojado. Me vas recorriendo,
metes un dedo, luego otro; tus caricias y el aroma me encienden, siento como la
lujuria se apodera de mí. Tiro hacia abajo de tus pantalones y tus slips,
terminas de quitártelos sin dejar de tocarme. Tu polla está tiesa, y dura. Te
encanta sentir el tacto de mi vagina en tus dedos, te gusta prepararla,
follarme con tus dedos antes de follarme con tu polla. Te excita verme
extasiada, escuchar mis gemidos, beberte la lujuria de mis ojos, jugar con mis
pezones. Mi cuerpo entero se estremece y te desea. Te miro directamente a los
ojos, mirada lasciva, suplicante de placer inacabable; mis uñas se clavan en tu
culo atrayéndote hacia mí. Sacas tus dedos despacio, acercándote a mi oído: “No
hay nada en el mundo que desee más que a ti; te amo toda, mi niña”. Mientras me susurras, tu polla va entrando en
mí. Ooohhh! Grito de placer mientras me estremezco entera. Y sigo gimiendo, acompañando tus movimientos,
vas despacio , aumentando el ritmo, saboreándome con tu polla. Me agarro a la
encimera, vas entrando cada vez más fuerte, con más pasión, con más deseo. Tus
gemidos se unen a los míos, mi cuerpo se arquea, más ritmo, más fuerza, dentro,
fuera, una vez más, más, más. Haces círculos y entras aún más fuerte, otra vez,
y otra y otra…Siento tu polla dura llenarme mientras me follas y tiemblo y gimo
y grito. Te miro a los ojos de nuevo, estoy a punto de correrme, quiero que lo
veas en mis ojos, que lo sientas en tu polla. Un poco más, más, más, más, sabes
que voy a correrme y me das más rápido, más fuerte, más, aaahhhh! Oooohhhh! Siento
como te derramas dentro de mí y te amo hasta el infinito. Me abrazo a ti; te
quiero, mi niño.
6 oct 2012
Tela de araña
Hoy ha sido la primera vez que has estado dentro de mi. Y
ha sido perfecto. Lo tenías todo planeado, ibas tejiendo tu tela de araña y yo me
dejaba atrapar, pareciendo ingenua, siguiendo tu juego de amigos. La excusa
perfecta: la práctica de Foucault, se te resiste. Yo ya la hice antes y podía
ayudarte.
-
Te preparo una super-cena y me ayudas. La velada
será larga.
-
De acuerdo. Me paso a las ocho. Ten preparadas
las tablas.
Salí de clase con una sonrisa, sintiendo como me seguías
con tu mirada. Llegué a casa. Una comida ligera y un intento de siesta. La
cabeza me daba vueltas sin parar. Pensé
que una ducha me iría bien.
Elegí cuidadosamente cada pieza de ropa. Para el interior,
ese conjunto que me hacía sentir tan
atractiva. Para el exterior, casual, pero sugerente: vaqueros y blusa.
Mi pelo, semi-recogido, recordaba nuestra excusa, el trabajo; la parte que caía
libre, estratégicamente ondulada, era el hilo con el tejías tu tela de araña.
Tablas y más tablas, la mesa estaba llena de papeles garabateados
con cuentas que no terminaban de cuadrar a posta para retenerme allí. Reías tu
estupidez, pero realmente reías tu colada por mí. Tu mirada te
traicionaba…navegaba en la mía, se perdía en mi escote… Tus dedos rozaban los míos cogiendo mi boli, y un ¡ya está! de alguna
serie de datos que al fin se corregía acababa con tu mano sobre mi muslo. Yo te miraba divertida,
y animaba tu juego. Me pregunto quién tejía la tela realmente…
-
¡Descanso!,
no puedo más. La cabeza me da vueltas con tanto número. Me prometiste una super-cena.
En la cocina, una copa de vino acompañó los preparativos.
Super-cena de estudiantes: espagueti carbonara y mouse de chocolate del súper.
Yo reía mientras interpretabas tu papel de cheff, con el paño al cinto, jugando
con los coladores, las ollas y las salseras. Cada vez que te girabas mis ojos
se clavaban en tu trasero, y cuando tus manos se dirigían al paño, era otra
cosa lo que yo miraba. Bebía de mi copa, mirándote, saboreando con el vino tu
piel.
-
Voilà! La cena está servida, demoiselle!
Nos sentamos a la mesa y la comida dio rienda suelta al
juego. Cada vez se hablaba menos de la práctica, y más de asuntos triviales en
los que se encajaba estratégicamente alguna que otra insinuación, en un intento
de ver hasta dónde podíamos llegar. Cada vez era más evidente nuestro deseo del
otro.
-
¿Un café? Aún nos queda mucho trabajo.
-
De acuerdo. ¡Al ritmo que vamos amanecemos
aquí!. Contesté, entre risas.
Apareciste
con dos capuccinos. Me dirigí a la mesa
de trabajo pero me llevaste al sofá.
-
Disfruta el café.
Nos sentamos, uno junto al otro, ligeramente de lado para
ver nuestras caras mientras charlábamos.
La conversación era ahora más tranquila, de sobremesa. Nos adentrábamos
el uno en el otro mientras el café reposaba.
El primer sorbo manchó de crema tu nariz. Yo reía divertida. Lo limpié
con mi dedo, y cuando alejaba mi mano de tu nariz la agarraste.
-
Es una pena desperdiciar una crema así, ¿no
crees?
Metiste mi dedo en tu boca y, lentamente, lo chupaste, sin
dejar de mirarme a los ojos. Tu mirada estaba llena de deseo y con cada caricia
de tu lengua y tus labios en mi dedo,
ibas encendiéndome. Mis ojos te suplicaban “dame más” , así que sacaste mi dedo de tu boca, me agarraste por
la cintura atrayéndome a tí y me besaste.
Tus labios, húmedos, resbalaron por mi cuello y mi escote. Estaba completamente
rendida a tí. Botón a botón, acariciándome en cada tramo de piel que iba
quedando libre , abriste mi blusa, hasta liberarme por completo de ella. Tus
dedos, tus labios sobre mi torso me producían una gran excitación. Dejé que me
saborearas, me gustaba la sensación de
ser tu manjar, manjar de deseo y de pasión. Mi boca deseaba tu piel. Te quité
la camiseta besando y acariciando cada centímetro tuyo. Llegué a tu cintura. Abrí
tus pantalones sin dejar de besarte, mis manos bajaban arrastrando el
tejido. Cuando ya no alcanzaban mis
brazos, me acerqué a tus pies y terminé de quitártelos, junto con los
calcetines. Libre de ropa, subí por tus piernas acariciando y besando hasta
alcanzar tu pene cubierto aún por tus slips. No quería liberarlo aún, quería
que desearas un poco más. Luego fuiste tú quien abrió mis vaqueros y dejó
resbalar tus manos hacia mi culo. Me
atraías hacia tí, acercando mis caderas a las tuyas, besándome…Tiraste de mis
vaqueros y me quedé con mi conjunto interior. Nuestras miradas se encontraron
un instante; estaban llenas de pasión y deseo. Te quitaste tus slips, no pudiste
esperar a que yo lo hiciera. Hiciste lo
mismo con mi tanga. Me agarraste y me sentaste encima tuya, dejando mis piernas
una a cada lado de tí. Me liberaste del sujetador, última barrera para nuestra
piel. Tus manos, en mi culo, tu boca en
mis pechos, mis manos en tu pelo…Me levanté ligeramente. Aliviaba peso. Mis
caderas se movían frotando tu pene con mi sexo. Notaba su dureza, su tensión y
con ella alimentaba mi deseo de tenerte dentro de mí. Jadeaba, gemía…tus manos
se movían por mi espalda arriba y abajo provocando escalofríos de placer que
estallaban en mi sexo. Tú te llenabas de mí bebiendo de mis pechos…Aprovechando
el movimiento de mis caderas, me elevaste lo justo y penetraste en mí. Grité…Gritamos…mis
caderas se movían ahora a un ritmo diferente, querían conservar todo ese placer
por un tiempo infinito. Parecías estar hecho a mi medida, parecía estar hecha a
la tuya… Tu pene me llenaba por completo. Los gemidos no cesaban, los besos y
las caricias sí, a medida que nos íbamos consumiendo en nuestro fuego. No
existía realidad más allá de nuestro placer. El movimiento incesante de mis
caderas nos hacía enloquecer.
-
¡Quiero gritar, quiero gritar fuerte! Conseguí
decir entre gemidos.
-
¡Grita y fóllame tan fuerte como grites!.
Grité, gritaba fuerte, no podía contener tanto placer, y al
gritar, me excitaba aún más. Te follé como pediste, tan fuerte como mis gritos
hasta que tus gemidos, transformándose en gritos acompañaron a los míos y se
fundieron en uno solo: Mi cabeza hacia atrás, mi espalda completamente arqueada,
mis manos agarrando tus muslos, tus manos en mi culo… Aaaaahhhh! Tu semen corrió dentro de mí, mezclándose con
mis fluidos.
Realmente, amanecimos allí, atrapados en nuestra tela de
araña.
12 sept 2012
Cuando tu alma me toca
Cuando tu alma me toca, vivo. Y hasta ese instante no soy consciente de la soledad ni el vacío que me apagan; miedos mundanos que trocan los sentidos. Cuando tu alma me toca, vuelvo a mí, y en mí te encuentro y a tí me entrego por completo sin temor a perder. Cuando tu alma me toca, mi cuerpo se estremece y siente celos de lo etéreo, y quisiera tener alas y volar a tu lado para sentir con mi piel el tacto de tu piel. Cuando tu alma me toca, y tus manos, traspasando la frontera de la inmensidad, se deshacen en caricias; cuando tus labios se funden con mi piel; cuando tus ojos me entregan tu alma… me rindes a ti. Vas disolviendo caricia a caricia, beso a beso, mirada tras mirada mi ser, fundiéndolo con el tuyo. Y no hay mas yo, ni mas tú, solo un nosotros eterno en la plenitud de lo infinito, explosión de vida en la inmensidad de lo creado. Cuando tu alma me toca…
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