27 jun 2015

SED



     La chispa de rutina y aburrimiento cesó al instante, al ver el reflejo del sol en tu silueta. Hipnotizada, caminé los pocos pasos que me separaban del diván. Dejé caer por mis hombros, hacia el suelo,  mi bata de seda color hueso; la cadencia de la tela resbalando por mi piel incrementó mi ensueño. Me tendí, con un movimiento suave, diluyéndome en la intimidad de la media luz. No salió una sola palabra de tu boca, pero tu voz, cálida y melodiosa, resonaba en mi mente. Me acomodaba, dejándome llevar por esa voz que guiaba mi cuerpo hasta encontrar la pose perfecta: la candidez de la inocencia, la sensualidad de la candidez, el deseo de lo inalcanzable.


     El carboncillo deslizaba por el papel dando forma a un sueño. Sólo podía verte parcialmente, al fondo de mi campo de visión y en un juego de luces y sombras creados por el sol de la ventana entornada. Pero no necesitaba verte para saber lo que estabas creando. El roce del carboncillo se reflejaba en mi piel, sentía cada trazo como una dulce caricia que iba delimitando mi forma.  El silencio, antes ceremonioso, se fue rompiendo tímidamente. Oía tu respiración, y la mía.  El aire entrando y saliendo de nuestros cuerpos creó un coro que fue acompañando cada línea, cada sombra. Sentí que me estremecía…Dejé que recorriera mi cuerpo, que llenase de luz la sala. Por un instante, paraste de dibujar.

     El baile de lápices y difuminos continuó, en un tiempo elongado de deleites. Al fin soltaste el lápiz. Miraste unos instantes el dibujo y luego a mí. “Tengo sed”,  dijiste. Tendiendo mi mano hacia ti, respondí: “Bebe”. 


27 feb 2014

Leche y miel

    Un solo latido, 
un solo cuerpo, 
una sola alma... 

   Con tu esencia,  ungida.
Con tus caricias,  tatuada.
Con tus besos, sellada.
Para tí mi cuerpo mana 
leche y miel.

   Y en el éxtasis arrebolada,
 siendo tuya,  soy mía,
 siendo mía, soy tuya.
Y en la  forma  más pura, 
mi ser te ama infinito,
de pasión  esfera 
sin fin  ni principio.
Cálido crisol
mágico y etéreo,
donde los mundos
se rozan,  se funden
en un único existir.
Emociones creadas
solo para nuestro latir.

Un solo latido,
un solo cuerpo,
una sola alma...
Mi cuerpo mana
leche y miel para tí,
sólo para tí.






















14 may 2013

Café

     El alba trae el primer rayo de sol a mi ventana, y con él llega tu recuerdo. Envuelta en mis sábanas de seda, vuelo hasta ti. Suspiro, y en mi suspiro te atrapo y de nuevo me hago dueña de ti. Tus dedos dibujan mi figura en caricias eternas, tu aliento calienta mi piel, tus labios susurran hipnóticos hechizos que encienden mi ser. Calor, deseo, pasión…
-          Mmmm, ¿ya despierta?
Sonrío mientras te acercas con dos tazas de humeante café. Te sientas al borde de la cama, frente a mí, ofreciéndome una de las tazas. Bebo, mientras te dedico una mirada. Sonríes, cómplice del deseo que  arde en los dos. Coges mi taza, la sueltas junto a la tuya en la mesilla y te acercas despacio, enganchando mi mirada. Paras, justo a unos milímetros de mi boca, quieres que te desee, y lo logras. Busco tu boca pero te alejas, lo justo para que no te alcance, lo justo para que pueda rozarte sin tenerte. Mi corazón late fuerte, mi respiración es casi un gemido. Anhelo tu boca en mi boca, anhelo tus caricias de hielo y fuego en mi piel. Anhelo tu cuerpo pegado al mío, tu voz susurrante…Anhelo tu sexo en mi sexo y mientras me voy derramando quiero ser tu musa, tu diosa del placer, el cántaro donde se derrame tu alma, el vientre que recoja el elixir de  tu placer.

7 ene 2013

Mirada

Dulce tentación  la que de tu piel  emana. Brisa huracanada que arrebola mis sentidos. Me llevas con tu mirada al volcán de tu pasión y en él me fundo, completamente entregada a ti. No hay consciencia, solo deseo. El deseo de extasiarme en tus brazos, el deseo de sentirte dentro de mí.
Una mirada, una sola mirada  y me has rendido. Una sola mirada …
            Mi piel va erizándose,  escalofríos de placer recorren mi espalda, alteras mi respiración…Un llama prende mi sexo, su calor se extiende por todo mi cuerpo, me quemo, me quemo…
Tranquilo corazón, no latas tan deprisa… Tomad aire, pulmones, no quiero desfallecer… No , ahora no. Ahora quiero sentir sus manos deslizarse sobre mi piel, quiero oler su perfume de hombre, quiero enredar mis manos en su pelo y mojar mi cuerpo con sus besos y nuestro placer. Sí, eso es, respira…
Un nuevo vuelco da mi corazón, tus manos se meten bajo mi falda… Acaricias mis muslos, rozas mi tanga…Un espasmo sacude mis caderas, mi cabeza se inclina hacia atrás, muerdo mis labios ahogando un gemido… Tus dedos me acarician, se meten dentro de mí, ahora me reclino en el respaldo, muerdo mis labios aún con más fuerza. Quiero gritar… El camarero se acerca:
-          ¿Otra ronda?
-          Sí, por favor, lo mismo. - Responde con absoluta normalidad, mientras sus dedos juegan dentro de mi vagina.
Me agarro fuerte al asiento, clavo mis dedos en los cojines como clavaría mis uñas en su espalda. Mis ojos no se apartan de ti, te piden más…Siento mi flujo correr mojando tus dedos, la humedad me excita aún más, nuevos espasmos sacuden mis caderas, lenguas de fuego abrasan mi piel, mis pezones endurecidos quedan presos en el sujetador de encaje. Trago saliva, te miro, sonrío escondiendo mi excitación, pero tú la bebes, la bebes de mis ojos, de mis labios mordidos, de mi sexo mojado…Te excita verme así, rendida a ti, llevándome al límite… El camarero se acerca y tu juegas aún más intensamente. Me susurras “córrete” y tu susurro es como una orden para mis sentidos…
-          Aquí tienen señores, que disfruten.
La mirada del camarero se posó sobre mí, cómplice de mi pasión . Y con el último “clic” de la copa  que estaba sirviendo en la mesa, me corrí…
Tus dedos salieron de mí y fueron a tu boca. En ella saboreaste con lujuria  los jugos de mi placer.

7 oct 2012

La hora del té



El sonido de la tetera y el aroma de las especias me saca de mi duermevela. Me acerco a la cocina aún medio dormida, me gusta ver como escoges cada bote, como viertes el contenido. Acaricias con tus dedos cada ingrediente transmitiéndole todo tu amor. Me acerco y te abrazo por la espalda mientras terminas de aderezar el té. Sonríes: - ¿ya despierta? Te abrazo fuerte como respuesta. – Esto ya está-. Rotas sobre ti mismo sin librarte de mis brazos; tu mano se acerca a mi nariz, sabes que aún más que el aroma del té, me gusta el aroma de tu manos impregnadas de  canela, de clavo, de tomillo…Aspiro profundamente el aroma de tu piel mientras cierro mis ojos.  Retiras tu mano y tus labios se funden con los míos. Beso suave, beso lento, con el que te apoderas de mi. Dos serpentinas ascienden por mis piernas haciéndome temblar. Mi boca se pega a la tuya buscando más placer, mientras mis manos agarran tu culo y te empujan hacia mí. Noto tu polla dura y te deseo. – Fóllame-  te susurro. De un salto me sientas en la encimera, mi mano se cuela por la cinturilla de tu pantalón. Mmmmm…. Como me gusta sentirla engordar en mi mano mientras te acaricio. Mis pezones se marcan a través de la camisola, estoy húmeda, mi lengua busca la tuya, se acarician, nos besamos, nos mordemos. Vuelcas la canela, frotas tus dedos impregnándolos con el polvo de la especia y los llevas a mi coño mojado. Me vas recorriendo, metes un dedo, luego otro; tus caricias y el aroma me encienden, siento como la lujuria se apodera de mí. Tiro hacia abajo de tus pantalones y tus slips, terminas de quitártelos sin dejar de tocarme. Tu polla está tiesa, y dura. Te encanta sentir el tacto de mi vagina en tus dedos, te gusta prepararla, follarme con tus dedos antes de follarme con tu polla. Te excita verme extasiada, escuchar mis gemidos, beberte la lujuria de mis ojos, jugar con mis pezones. Mi cuerpo entero se estremece y te desea. Te miro directamente a los ojos, mirada lasciva, suplicante de placer inacabable; mis uñas se clavan en tu culo atrayéndote hacia mí. Sacas tus dedos despacio, acercándote a mi oído: “No hay nada en el mundo que desee más que a ti; te amo toda, mi niña”.  Mientras me susurras, tu polla va entrando en mí. Ooohhh! Grito de placer mientras me estremezco entera.  Y sigo gimiendo, acompañando tus movimientos, vas despacio , aumentando el ritmo, saboreándome con tu polla. Me agarro a la encimera, vas entrando cada vez más fuerte, con más pasión, con más deseo. Tus gemidos se unen a los míos, mi cuerpo se arquea, más ritmo, más fuerza, dentro, fuera, una vez más, más, más. Haces círculos y entras aún más fuerte, otra vez, y otra y otra…Siento tu polla dura llenarme mientras me follas y tiemblo y gimo y grito. Te miro a los ojos de nuevo, estoy a punto de correrme, quiero que lo veas en mis ojos, que lo sientas en tu polla. Un poco más, más, más, más, sabes que voy a correrme y me das más rápido, más fuerte, más, aaahhhh! Oooohhhh! Siento como te derramas dentro de mí y te amo hasta el infinito. Me abrazo a ti; te quiero, mi niño.

6 oct 2012

Tela de araña



Hoy ha sido la primera vez que has estado dentro de mi. Y ha sido perfecto. Lo tenías todo planeado, ibas tejiendo tu tela de araña y yo me dejaba atrapar, pareciendo ingenua, siguiendo tu juego de amigos. La excusa perfecta: la práctica de Foucault, se te resiste. Yo ya la hice antes y podía ayudarte.
-          Te preparo una super-cena y me ayudas. La velada será larga.
-          De acuerdo. Me paso a las ocho. Ten preparadas las tablas.
Salí de clase con una sonrisa, sintiendo como me seguías con tu mirada. Llegué a casa. Una comida ligera y un intento de siesta. La cabeza me daba vueltas sin parar.  Pensé que una ducha me iría bien.
Elegí cuidadosamente cada pieza de ropa. Para el interior, ese conjunto que me hacía sentir tan  atractiva. Para el exterior, casual, pero sugerente: vaqueros y blusa. Mi pelo, semi-recogido, recordaba nuestra excusa, el trabajo; la parte que caía libre, estratégicamente ondulada, era el hilo con el tejías  tu tela de araña.
Tablas y más tablas, la mesa estaba llena de papeles garabateados con cuentas que no terminaban de cuadrar a posta para retenerme allí. Reías tu estupidez, pero realmente reías tu colada por mí. Tu mirada te traicionaba…navegaba en la mía, se perdía en mi escote… Tus dedos rozaban los míos  cogiendo mi boli, y un ¡ya está! de alguna serie de datos que al fin se corregía acababa con tu  mano sobre mi muslo. Yo te miraba divertida, y animaba tu juego. Me pregunto quién tejía la tela realmente…
-          ¡Descanso!,  no puedo más. La cabeza me da vueltas con tanto número.  Me prometiste una super-cena.
En la cocina, una copa de vino acompañó los preparativos. Super-cena de estudiantes: espagueti carbonara y mouse de chocolate del súper. Yo reía mientras interpretabas tu papel de cheff, con el paño al cinto, jugando con los coladores, las ollas y las salseras. Cada vez que te girabas mis ojos se clavaban en tu trasero, y cuando tus manos se dirigían al paño, era otra cosa lo que yo miraba. Bebía de mi copa, mirándote, saboreando con el vino tu piel.
-          Voilà! La cena está servida, demoiselle!
Nos sentamos a la mesa y la comida dio rienda suelta al juego. Cada vez se hablaba menos de la práctica, y más de asuntos triviales en los que se encajaba estratégicamente alguna que otra insinuación, en un intento de ver hasta dónde podíamos llegar. Cada vez era más evidente nuestro deseo del otro.
-          ¿Un café? Aún nos queda mucho trabajo.
-          De acuerdo. ¡Al ritmo que vamos amanecemos aquí!. Contesté, entre risas.
Apareciste  con dos capuccinos. Me dirigí a la mesa de trabajo pero me llevaste al sofá.
-          Disfruta el café.
Nos sentamos, uno junto al otro, ligeramente de lado para ver nuestras caras mientras charlábamos.  La conversación era ahora más tranquila, de sobremesa. Nos adentrábamos el uno en el otro mientras el café reposaba.  El primer sorbo manchó de crema tu nariz. Yo reía divertida. Lo limpié con mi dedo, y cuando alejaba mi mano de tu nariz la agarraste.
-          Es una pena desperdiciar una crema así, ¿no crees?
Metiste mi dedo en tu boca y, lentamente, lo chupaste, sin dejar de mirarme a los ojos. Tu mirada estaba llena de deseo y con cada caricia de tu lengua y tus labios  en mi dedo, ibas encendiéndome. Mis ojos te suplicaban “dame más” , así que  sacaste mi dedo de tu boca, me agarraste por la cintura atrayéndome a tí  y me besaste. Tus labios, húmedos, resbalaron por mi cuello y mi escote. Estaba completamente rendida a tí. Botón a botón, acariciándome en cada tramo de piel que iba quedando libre , abriste mi blusa, hasta liberarme por completo de ella. Tus dedos, tus labios sobre mi torso me producían una gran excitación. Dejé que me saborearas, me gustaba  la sensación de ser tu manjar, manjar de deseo y de pasión. Mi boca deseaba tu piel. Te quité la camiseta besando y acariciando cada centímetro tuyo. Llegué a tu cintura. Abrí tus pantalones sin dejar de besarte, mis manos bajaban arrastrando el tejido.  Cuando ya no alcanzaban mis brazos, me acerqué a tus pies y terminé de quitártelos, junto con los calcetines. Libre de ropa, subí por tus piernas acariciando y besando hasta alcanzar tu pene cubierto aún por tus slips. No quería liberarlo aún, quería que desearas un poco más. Luego fuiste tú quien abrió mis vaqueros y dejó resbalar tus  manos hacia mi culo. Me atraías hacia tí, acercando mis caderas a las tuyas, besándome…Tiraste de mis vaqueros y me quedé con mi conjunto interior. Nuestras miradas se encontraron un instante; estaban llenas de pasión y deseo. Te quitaste tus slips, no pudiste esperar  a que yo lo hiciera. Hiciste lo mismo con mi tanga. Me agarraste y me sentaste encima tuya, dejando mis piernas una a cada lado de tí. Me liberaste del sujetador, última barrera para nuestra piel.  Tus manos, en mi culo, tu boca en mis pechos, mis manos en tu pelo…Me levanté ligeramente. Aliviaba peso. Mis caderas se movían frotando tu pene con mi sexo. Notaba su dureza, su tensión y con ella alimentaba mi deseo de tenerte dentro de mí. Jadeaba, gemía…tus manos se movían por mi espalda arriba y abajo provocando escalofríos de placer que estallaban en mi sexo. Tú te llenabas de mí bebiendo de mis pechos…Aprovechando el movimiento de mis caderas, me elevaste lo justo y penetraste en mí. Grité…Gritamos…mis caderas se movían ahora a un ritmo diferente, querían conservar todo ese placer por un tiempo infinito. Parecías estar hecho a mi medida, parecía estar hecha a la tuya… Tu pene me llenaba por completo. Los gemidos no cesaban, los besos y las caricias sí, a medida que nos íbamos consumiendo en nuestro fuego. No existía realidad más allá de nuestro placer. El movimiento incesante de mis caderas nos hacía enloquecer.
-          ¡Quiero gritar, quiero gritar fuerte! Conseguí decir entre gemidos.
-          ¡Grita y fóllame tan fuerte como grites!.
Grité, gritaba fuerte, no podía contener tanto placer, y al gritar, me excitaba aún más. Te follé como pediste, tan fuerte como mis gritos hasta que tus gemidos, transformándose en gritos acompañaron a los míos y se fundieron en uno solo: Mi cabeza hacia atrás, mi espalda completamente arqueada, mis manos agarrando tus muslos, tus manos en mi culo… Aaaaahhhh!  Tu semen corrió dentro de mí, mezclándose con mis fluidos.
Realmente, amanecimos allí, atrapados en nuestra tela de araña.

12 sept 2012

Cuando tu alma me toca

Cuando tu alma me toca, vivo. Y hasta ese  instante no soy consciente de la soledad ni el vacío que me apagan; miedos mundanos que trocan los sentidos. Cuando tu alma me toca, vuelvo a mí, y en mí te encuentro y a tí me entrego por completo sin temor a perder. Cuando tu alma me toca, mi cuerpo se estremece y siente celos de lo etéreo, y quisiera tener alas y volar a tu lado para sentir con mi piel el tacto de tu piel. Cuando tu alma me toca, y tus manos, traspasando la frontera de la inmensidad, se deshacen en caricias; cuando tus labios se funden con mi piel; cuando tus ojos me entregan tu alma… me rindes a ti. Vas disolviendo caricia a caricia, beso a beso, mirada tras mirada mi ser, fundiéndolo con el tuyo. Y no hay mas yo, ni mas tú, solo un nosotros eterno en la plenitud de lo infinito, explosión de vida en la inmensidad de lo creado. Cuando tu alma me toca…